La salvación según el Pardoismo
La religión Judía presenta la palabra
escrita de Dios en la Biblia, también
llamada antiguo testamento, y en los “10 mandamientos” escritos en las tablas
de Moisés.
El cristianismo presenta la palabra
de Jesucristo en la Biblia, también llamada nuevo testamento.
El Islam presenta la palabra del
profeta Mahoma en el Corán.
Todas las religiones monoteístas,
tienen un factor común principal que coincide con el primer mandamiento de las
tablas de Moisés que dice: “Amarás a tu Dios por sobre todas las cosas”. Paradójicamente
este principio también coincide con otra religión que es el Satanísmo, ya que
los seguidores de Satán lo amán por sobre todas las cosas, y también pretenden
beneficios por su adoración, porque para ellos, más que un ángel caído, es un
Dios.
Según el Pardoismo, la adoración, la
idolatría, y el amor al “Dios” que sea, es el error absoluto, y el que somete a
toda la humanidad al castigo, al dolor, al sufrimiento, y a la muerte. Es peor sumirse
a un Dios que se presenta “bueno”, y no lo es, que a un ”Dios” que se presenta
malo, y también lo es. Si bien en ambos casos los resultados son malos por lo
menos en este último caso no hay traición.
La verdadera salvación del sufrimiento en esta vida es exactamente lo contrario de amar a Dios, no es salvo quién ama a Dios, ya sea uno u otro, sino quién lo odia. Se debe recordar la frase Bíblica que dice: “todos somos siervos de Dios”, y se debe tener en cuenta una de las Leyes de Pardo que dice: “La vida se alimenta de la vida misma, y de la vida se alimenta Dios”.
Irónicamente Jesucristo vino a dar la
“vida” eterna, y todo sabemos que no hay vida eterna. Pero según otra de las
Leyes de Pardo, no se trata de la vida eterna sino de la existencia eterna. La
vida es la peor forma de existencia.
Dentro de sus “desenseñanzas” Jesucristo decía que el “mérito” es amar al
enemigo. Pues entonces que “mérito” tiene amar a un Dios que dice amarte y
beneficiarte en tu pedido.
Jesucristo es el líder religioso más importante de la humanidad, ya que reina en el mundo, aunque no en todos los países, la fecha de nacimiento, señala una referencia mundial.
Sin dudas el mensaje de Jesucristo es contradictorio, y si analizamos a todas las religiones, encontraremos “enseñanzas” maliciosamente contradictorias, en las que los fieles confunden su camino. Siempre está presente el "sacrificio" al que se deben someter para la salvación. Peor aún cuando el sacrificio no es el propio y se ofrenda a otro en su lugar para salvar sus pecados. Por lo que sabemos, según la Biblia, Dios ordenó a Abraham que diera en sacrificio a su hijo para demostrarle su lealtad, finalmente no se concretó la matanza, pero es un indicio de la manifestación de la maldad de Dios, y la subordinación de los fieles, haciéndolos transitar por cualquier camino con un destino que puede ser trágico.
Otras culturas también practicaban la purificación con la muerte de animales, niños, hombres, o mujeres.
Sin dudas, como lo dice una de las Leyes de Pardo la maldad viene de Dios y está impuesta en el hombre. No hay pecado que se elimine con el sacrificio de otro, o el de uno mismo, porque el pecado ya está puesto por Dios. Pero esto no excusa al hombre al cometerlos porque es el ejecutor del mal, y los ejecutores cargan con el castigo.
Si bien todo el universo de nuestra realidad está programado, dentro del programa están las claves de la verdadera salvación. No es el sacrificio de lo Judíos el que salva, no es el camino de Jesucristo el que salva, y no es la adoración a Dios, que predican todas las religiones, lo que salva.
Aún así en el programa del universo está la salvación, porque Dios no puede ser absolutamente malo.