A lo largo de la historia de la humanidad el factor común de todas las Religiones es el sacrificio.
Lo llamativo es que culturas primitivas, de distintos lugares y en distintas épocas, la han practicado de distintas formas, pero siempre entregando a un ser vivo inocente para rendirle culto al Dios, o Dioses, de su creencia a fin de recibir un beneficio.
No necesariamente es una tradición de una cultura, ya que poblaciones desconocidas unas de otras, incluso separadas por muchos años en el tiempo, gualmente lo practicaban.
Cómo es posible este comportamiento humano, pero bestial.
Las Leyes de Pardo explican este acto demencial, que aún continúa.
En los últimos siglos la humanidad viene creyendo en un Dios único, justo y de infinita bondad.
Pero si bien indiscutiblemente Dios existe, en verdad no es justo ni de infinita bondad.
Por el contrario es injusto y malo, pero no absolutamente malo ya que sí asi fuese sería malo hasta consigo mismo y se destruiría.
Dios es el creador del Mal y del consecuente Dolor para quién el Mal es dirigido.
El Mal de Dios se mamifiesta de muchas maneras y el sacrificio de inocentes es una de ellas.